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Qué mirar en una app de nutrición que respete tu privacidad

Una lista de comprobación para juzgar cualquier app de salud: quién la paga, qué recoge, dónde viven los datos y si puedes recuperarlos. Con respuestas honestas sobre GreaseFit, incluidas las incómodas.

Escrito por Wiebe Geertsma7 min de lectura
Nadadores compitiendo en las calles marcadas de una piscina

Yo desarrollo un contador de nutrición, así que lee esto teniéndolo en cuenta. La lista de comprobación de abajo sirve para cualquier app de salud, y he intentado escribirla de forma que te siga siendo útil si eliges una que no sea la mía. Donde GreaseFit responde mal a una pregunta, lo he dicho. Una guía de compra que le pone un diez a su propio autor no es una guía de compra.

Los diarios de comidas revelan una barbaridad. Saben cuándo comes, cuánto, si bebes, si dejaste de apuntar tres semanas en febrero. Con un historial de peso encima, eso es un historial médico en todo menos en el nombre. Merece diez minutos de comprobaciones.

¿Quién lo paga?

Esta es la primera pregunta, porque te dice quién es el cliente. Si una app es gratis, no muestra anuncios y no vende nada, el dinero sale de algún sitio, y ese sitio sueles ser tú, de una forma que nunca aceptaste explícitamente.

Busca una respuesta clara: una suscripción, un pago único, un modelo de donaciones o publicidad. La vaguedad, aquí, es la señal de alarma.

GreaseFit: el plan gratuito es el contador entero. Escanear códigos de barras, los alimentos personalizados, las recetas que montas a mano, los entrenamientos, el agua, el peso y todos los nutrientes que registra son gratis. Hay un plan de pago que se llama GreaseFit Socio, semanal o anual. Cambia dos cosas: la cuota de IA pasa de cinco créditos al día a veinticinco, y desbloquea el escaneo de recetas con IA, que lee una página de receta y te crea la receta y sus alimentos. Ese escaneo es la llamada más cara que hace la app, y esa es la razón honesta de que no sea gratis. Cada cuenta nueva tiene treinta días para usarlo. No hay nada más detrás del muro de pago. Quienes pagan la cuota de socio financian la app para todos los demás.

La nota honesta al pie: ese es un modelo de negocio pequeño, y deberías tenerlo en cuenta al calcular cuánto esperas que dure cualquier app independiente. Hay más sobre quién la desarrolla en la página «Acerca de».

¿Hay un SDK de publicidad en la compilación?

No es la misma pregunta que «¿me enseña anuncios?». Un SDK publicitario puede estar dentro de una app recogiendo identificadores sin llegar a pintar nunca un banner. La pista está en la etiqueta de privacidad de la tienda. Si menciona publicidad, seguimiento o «datos vinculados a ti» con fines de marketing, hay un SDK ahí dentro, tenga la interfaz el aspecto que tenga.

Pregunta en concreto si la app recoge tu identificador de publicidad, el IDFA en iOS o su equivalente en Android. Ese identificador es lo que permite unir un diario de comidas con el resto de tu vida en internet.

GreaseFit: ni anuncios ni SDK de publicidad, y la recogida del identificador de publicidad está desactivada explícitamente en la configuración de analítica. Eso no lo puedes verificar desde fuera, y por eso el consejo general de arriba vale más que mi palabra.

¿Qué analítica se recoge y puedes desactivarla?

Que no haya anuncios no significa que no haya telemetría. Casi todas las apps miden algo. Las preguntas útiles son qué, para qué y si existe una forma real de desactivarla dentro de la app en lugar de un enlace a un ajuste del sistema.

GreaseFit: están tanto Firebase Analytics como Firebase Crashlytics. Crashlytics me dice cuándo se ha roto algo y en qué dispositivo. Analytics me dice qué pantallas usa la gente de verdad, que es como un proyecto de una sola persona decide qué construir después. La recogida del identificador de publicidad está apagada. Hay un interruptor en tu perfil para desactivarla, y funciona.

Podría afirmar que no hay analítica ninguna, y no sería verdad. La política de privacidad también señala que estos servicios pueden tratar datos fuera de la UE al amparo de las cláusulas contractuales tipo. Eso es una pega real, no una nota al pie que enterrar.

¿Puedes sacar tus datos?

La exportación es la diferencia entre un contador y un secuestro. Pregunta en qué formato te los dan, si lo haces tú mismo o hay que pedirlo por correo, y cuánto tarda la solicitud. Una app segura de su producto no te pone difícil marcharte.

GreaseFit: hoy por hoy no hay un botón de exportar con un clic. Al amparo del RGPD puedes solicitar acceso a tus datos escribiendo a soporte, y yo cumpliré, pero una exportación que puedas hacer tú solo es una carencia real. Prefiero decirlo yo a que lo descubras cuando ya te estés yendo.

En el otro sentido es más fácil: una exportación de Lose It se importa con una sola subida, tal y como se explica en la página de alternativas a Lose It. Es el único importador que existe por ahora.

¿Puedes borrarlo de verdad?

Borrar debería significar la cuenta y los datos que hay detrás, no esconder la pantalla de inicio de sesión. Pregunta si se puede borrar desde la app o hace falta un correo, cuáles son los plazos y qué se conserva después por motivos legales o de facturación.

GreaseFit: se puede borrar la cuenta desde la app. También puedes enviar una solicitud de supresión por correo, y la política de privacidad se compromete a actuar sin dilación indebida y dentro de 28 días, ampliables hasta dos meses para solicitudes complejas o repetidas. El borrado es irreversible.

Lo que merece la pena copiar no es el plazo, sino que esté escrito en la política y no en una entrada de blog. Exígeselo a todas las apps, esta incluida.

¿Dónde viven los datos y bajo qué ley?

El lugar del alojamiento decide qué ley se aplica y quién puede obligar a dar acceso. Busca un país con nombre y, a poder ser, un proveedor con nombre. «Servidores seguros» no significa nada. Mira también si están listados los subencargados, porque los proveedores de analítica y de correo forman parte de la respuesta.

GreaseFit: la política de privacidad lo dice con nombre y apellidos. Servidores en Ámsterdam, Países Bajos, en DigitalOcean. Soy un solo desarrollador, en Ámsterdam, así que el RGPD no es una pose de cumplimiento adoptada para el marketing. Es la ley bajo la que vivo. La excepción, otra vez, es Firebase, que puede tratar datos fuera de la UE.

En tránsito todo va cifrado según los estándares actuales. Las sesiones usan tokens firmados y de vida corta, y las contraseñas nunca se guardan de forma legible. Los algoritmos y las bibliotecas concretos no se publican, y eso es deliberado.

¿Qué pasa en el propio dispositivo?

Merece la pena preguntarlo, y merece la pena desconfiar de la respuesta, porque «cifrado en reposo» es la expresión más manoseada del marketing de apps.

GreaseFit: en Android, las credenciales guardadas en local reciben una capa extra de protección de la propia plataforma. Eso es específico de Android. No lo voy a inflar hasta convertirlo en una afirmación general que cubra todos los dispositivos, porque en iOS todavía no está el equivalente.

Ya que estamos siendo francos con las limitaciones: GreaseFit exige una cuenta y conexión. No hay modo sin conexión ni base de datos local, así que tu diario vive en el servidor y no en tu móvil. Para algunas personas eso es motivo suficiente para descartarla, y debe serlo. Lo que la app hace y lo que no hace está en la página de funciones.

¿Qué pasa si compran la empresa?

Las políticas de privacidad sobreviven a una adquisición más o menos como el hielo sobrevive a agosto. Casi todas contienen una cláusula que permite transferir los datos en una fusión o una venta. Léela, cuenta con encontrarla y hazte luego la pregunta útil: ¿tiene esta app un activo que valga la pena comprar y que consista en tus datos?

Un contador financiado con publicidad y con una base de usuarios grande lo tiene. Una app de suscripción sin negocio publicitario tiene mucho menos.

GreaseFit: es el proyecto de una sola persona, y aquí no hay negocio publicitario que vender. Pero nadie puede prometer honestamente nada sobre lo que pase dentro de unos años, y deberías desconfiar de quien lo haga. La protección práctica es la misma en todos los casos: puedes borrar la cuenta.

La lista resumida

Hazle estas ocho preguntas a cualquier app de salud:

  1. ¿Quién la paga y qué cambia de verdad el plan de pago?
  2. ¿La etiqueta de privacidad de la tienda menciona publicidad o seguimiento?
  3. ¿Recoge tu identificador de publicidad?
  4. ¿Qué analítica hay y existe una forma real de desactivarla dentro de la app?
  5. ¿Puedes exportar tus datos tú mismo y en qué formato?
  6. ¿Puedes borrar tu cuenta y están los plazos por escrito?
  7. ¿En qué país está alojada y qué subencargados se nombran?
  8. ¿Qué dice la política sobre una fusión o una venta?

Si una app no puede responder a seis de esas preguntas desde su propia web, esa es la respuesta.

Hay más preguntas de este tipo en las preguntas frecuentes. Si las respuestas de arriba te encajan, crear una cuenta es gratis.

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